Y me pregunto:
¿Porqué ese inutil afán por llegar al final?¿porque esa inebitable ansia por terminar?
Todo tiene un principio y un final,o eso quieren que creas.
Pero desde la esencia misma del camino recorrido y los minutos de transición manifiesto con mi llanto solidario que la esencía del tiempo debería dedicar más de su tiempo(valga la redundancia)admirando el ir y el devenir de las cosas,cuanto más vulgares y corrientes mejor.
Escuchando y sintiendo la vida sentado en un nenúfar mientras la berenjena parlante fuma crak.
Final poco convencional,lo se.
Intermitente.
¿Sandía o no sandía? E aqui la gran cuestión.
O no.
Álvaro Hernández
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